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Juan García Ruiz
March 14th, 2021 · 8 min read
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Tal vez la única diferencia entre las demás personas y yo es que yo siempre exigí más de la puesta de sol. Colores más espectaculares cuando el sol llega al horizonte. Tal vez ese sea mi único pecado.

Nymphomaniac, volumen I, Lars Von Trier

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Figura 1. "Hikari" (2021), Carlota Vallina Cuesta

La adicción es una dependencia constante de una sustancia o una actividad con consecuencias nefastas para la salud. Nada que no supieras hasta ahora. ¿Cómo está la cosa en Europa?

Algunas cifras

La adicción supone a día de hoy una carga importante para nuestra sociedad. Según el último comunicado del European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction (2020):

  • Las anfetaminas sumaron un total de 2 millones de consumidores de entre 15 y 64 años durante el pasado año; 2,7 millones en el caso del MDMA; 4,3 millones consumieron cocaína; y 25,2 millones consumieron cannabis.
  • El 34% de las peticiones de tratamiento estuvieron relacionadas con la heroína y otros opioides.
  • 82% de las sobredosis mortales se debieron al consumo de opioides.

Además, según la OMS (s.f.), la Unión Europea es la región con mayor consumo de alcohol del mundo: uno de cada cinco ciudadanos de 15 años o más ha reconocido beber cinco copas (60 gramos de alcohol) o más en una sola ocasión al menos una vez a la semana.

Y en cuanto al tabaco, la cosa no está mucho mejor. Según la Comisión Europea (2019), el consumo de tabaco es la causa de muerte prematura más frecuente en Unión Europea (700.000 al año). Según los datos, el 26% de la población general y 29% de los jóvenes entre 15-24 años consume tabaco.

No quiero aburriros con más números. Katia Befort, doctora en biología molecular y farmacología tiene mucho más que contaros con respecto a la adicción.

Juan García Ruiz: ¿Puede presentarse brevemente?

Katia Befort: Me llamo Katia Befort. Estudié biología molecular en la Universidad de Estrasburgo. Luego hice una tesis en biología molecular y farmacología, y cuando acabé hice un postdoc en Boston. Cuando volví a Francia hice las oposiciones del CNRS y conseguí un puesto de investigadora. En 2001 inicié mi investigación en Estrasburgo en el instituto de genética y biología molecular y celular, donde trabajé durante trece años en un gran equipo. En 2014 me mudé al laboratorio de neurociencias cognitivas y adaptativas. Además de esto, hice una pequeña estancia de un año en Canadá para especializarme en neurotoxicología, en una pequeña ciudad llamada Kingston.

JGR: ¿Qué es la adicción desde un punto de vista molecular?

KB: Lo que mejor conocemos actualmente es el circuito de la recompensa del cerebro, que se activa con el consumo de drogas y está implicado en la adicción. Con el consumo repetido de drogas, las neuronas y las redes neuronales acaban adaptándose y esto termina generando una adicción.

Desde un punto de vista molecular, los comportamientos adictivos se caracterizan por la expresión de diferentes genes en las neuronas del circuito de la recompensa. ¿Cómo ocurre todo esto? El consumo reiterado de drogas provoca ciertas modificaciones epigenéticas que cambian la estructura de la cromatina facilitando el acceso de ciertos factores de transcripción, lo cual resulta finalmente en la expresión de algunos genes. Uno de los aspectos que queremos comprender es si estos factores de transcripción son los mismos cuando se consumen diferentes drogas.

Desde hace algunos años estudio el consumo excesivo de comida (azúcar y grasa). La hipótesis de partida es que la alimentación excesiva desencadena las mismas modificaciones epigenéticas y de expresión genética que las drogas.

JGR: ¿Cómo estudia la adicción en el laboratorio?

KB: En nuestro laboratorio estudiamos la adicción con modelos animales como la rata y el ratón. Estudiamos por ejemplo la adicción a la cocaína o a medicamentos analgésicos como la morfina y derivados de cannabinoides. Actualmente no utilizamos animales con modificaciones genéticas. Sencillamente suministramos la droga al animal y estudiamos los cambios a nivel molecular. En el pasado sí que trabajé con ratones que no expresaban ciertos receptores de la morfina.

JGR: ¿Existe la adicción en los animales fuera del laboratorio?

KB: Sí. Algunos estudios han mostrado que los monos que habitan ciertas zonas tropicales buscan frutas fermentadas y beben su zumo alcoholizado. También se han visto comportamientos similares en elefantes.

JGR: ¿Cómo un comportamiento que es a priori ventajoso (alimentación) puede convertirse en algo perjudicial (adicción al azúcar)?

KB: ¿Cómo nos volvemos adictos? Lo que buscamos en las drogas es el efecto inicial de euforia. El hombre se siente atraído por esta sensación y tiende a repetir los comportamientos que la facilitan, como el consumo de ciertas sustancias. El consumo reiterado contribuye al establecimiento de la adicción. Esto se ve acompañado de una alteración del estado emocional del individuo de forma que la toma de drogas generará cada vez menos placer (hasta llegar incluso a ocasionar malestar). Se entra entonces en un bucle en el que el individuo consumirá cada vez más para salir del malestar producido por la ausencia o la disminución de la euforia inicial.

Esto puede ocurrir con comportamientos que son en principio favorables. Basta con que el circuito de la recompensa y el estado emocional del individuo se vean alterados por un consumo reiterado.

JGR: El tema de los opioides parece haberle interesado bastante, hasta el punto de que ha hecho una tesis sobre esto. ¿Qué ha aprendido al respecto?

KB: Cuando empecé se sabía más bien poco sobre este tema. Se sabían algunas cosas sobre opioides como la morfina, como cuáles eran sus receptores, pero no se habían caracterizado bien. Somos uno de los primeros laboratorios que han conseguido clonar estos receptores para entenderlos. Esto nos permitió identificar el receptor delta, lo que supuso un gran avance ya que a nivel molecular no teníamos ni idea de cómo funcionaba, y abrió varias vías de investigación. Por ejemplo, 20 años antes de estos descubrimientos ya había empresas farmacéuticas intentando entender el funcionamiento de la morfina. El hecho de que hayamos caracterizado estos opioides y sus receptores ha supuesto una gran contribución para la comprensión de sus mecanismos de acción.

JGR: Según lo que he podido ver en sus publicaciones, los receptores de los opioides pueden jugar un papel en la sociabilidad, en el consumo de alimentos apetecibles y en los estados emocionales. ¿Cómo se relacionan estos tres comportamientos?

KB: Las regiones cerebrales implicadas en estos comportamientos que mencionas pertenecen al circuito de la recompensa, por lo que resulta normal que guarden cierta relación entre sí. En cuanto a los opioides, hemos identificado tres receptores: mu, delta y kappa. Cada receptor está implicado en un aspecto diferente, por ejemplo, los receptores mu están relacionados con los efectos eufóricos y analgésicos de la droga, mientras que los receptores delta están más relacionados con la emoción ligada al consumo de drogas. Que una región del cerebro esté más relacionada con un comportamiento u otro depende del nivel de expresión de cada receptor.

JGR: Parte de su investigación la ha dedicado al estudio de la alimentación compulstiva en los países industrializados. Por ejemplo, ha estudiado los edulcorantes. ¿Ha sacado alguna conclusión al comparar el azúcar y los edulcorantes?

KB: Todavía no se conocen completamente los mecanismos de acción de los edulcorantes. Estudiamos un modelo de consumo de azúcar, y en principio utilizábamos la sacarina (edulcorante) como control. Queríamos algo que tuviera un gusto dulce, pero sin aporte calórico. El caso es que nos dimos cuenta de que los animales que consumían sacarina mostraban comportamientos muy diferentes a aquellos que consumían azúcar. Esto ha abierto una serie de interrogantes sobre los edulcorantes. Este tema es especialmente interesante si tenemos en cuenta que el ser humano tiende a favorecer los edulcorantes para evitar ganar peso, por lo que conocer los mecanismos moleculares se ha convertido en algo necesario.

JGR: Las grasas tienen una mejor ratio de energía aportada por cantidad de alimento consumida que el azúcar. Siendo esto así, ¿por qué nos volvemos más fácilmente adictos al azúcar que a las grasas?

KB: Creo que no me había planteado esto antes. Hasta lo que sé, lo más adictivo es la asociación de azúcar y grasa. Es cierto que no hay tantos problemas de adicción a los lípidos. Creo que no es tanto una cuestión biológica, sino más bien de sociedad. En el mundo en que vivimos, el azúcar tiene un gran peso, y esto se ve reflejado en la publicidad. Por no hablar de lo frecuente que es en la industria alimentaria añadir azúcar a toda clase de alimentos, lo que contribuye al desarrollo de adicciones al azúcar con mayor facilidad que a las grasas.

JGR: ¿Cree que la adicción es un fenómeno reciente? Hoy hablamos de adicción a los videojuegos, a la comida, al tabaco, al alcohol o incluso al porno. ¿Había otras formas de adicción en el pasado o se trata de algo ligado a nuestro estilo de vida actual?

KB: Creo que en un pasado lejano el hombre dedicaba su tiempo a sobrevivir. Hemos entrado en una era en la que todo está a nuestra disposición, y esta evolución de nuestra sociedad nos hace más propensos a probar todo lo que tenemos ante nosotros. Es cierto que este acceso a todo lo que deseamos es muy diferente según el nivel de desarrollo de los países. Pero incluso los países más pobres y menos industrializados tienen un acceso fácil a la comida basura, por ejemplo. Por tanto, al final las fuentes de adicción están al alcance de todos. Me parece que la adicción está ligada a una sociedad que nos expone con facilidad. Es una cuestión de acceso, de posibilidades. Con las drogas pasa lo mismo, hay drogas más accesibles (alcohol, tabaco), y una gran parte de la población es adicta.

JGR: El consumo de tabaco disminuye desde principios del siglo veintiuno. ¿Cómo ve el futuro de nuestra sociedad en lo concerniente a la adicción? ¿Es optimista? ¿Aprendemos?

KB: No creo que la adicción desaparezca completamente. El hombre siempre tendrá una gran curiosidad y una tendencia al riesgo. Sin embargo sí que creo que el objeto de la adicción se desplazará.

La investigación nos permitirá comprender mejor los mecanismos de la adicción y con ello podremos mejorar la prevención y ayudar a las personas adictas de forma más eficaz. Hoy en día no hay remedios contra las recaídas, por ejemplo. La investigación es esencial para luchar contra la adicción, pero no creo que se erradique por completo.

JGR: ¿Un diagnóstico de la investigación hoy en día?

KB: Tengo un equipo fantástico. Trabajamos con cuatro estudiantes que realizan su tesis en nuestro laboratorio. Y la verdad es que a pesar de la covid todo el mundo sigue muy motivado. Es fascinante poder interactuar con gente tan motivada. Sin embargo, la investigación en Francia es catastrófica desde un punto de vista financiero. En mi caso concreto, la situación es especialmente difícil ya que cambié relativamente tarde mi foco de estudio principal y empecé nuevos proyectos. Encontrar financiación en estos casos es muy difícil. Es mucho más fácil conseguir dinero para financiar proyectos que ya existían o cuando se es joven y se está empezando, pero mi situación está entre medias y no es tan fácil. Lo bueno es que siempre consigo reclutar a jóvenes muy motivados, y tenemos proyectos muy interesantes, pero económicamente creo que la situación es muy deficiente.

JGR: ¿Le gustaría compartir algún mensaje con los lectores?

KB: Haceos preguntas todo el rato, sed curiosos. Abríos a nuevas formas de pensar, trabajad si podéis en otros países, superad los choques culturales, cambiad de ambiente.

La verdad es que no siempre es fácil motivar a los jóvenes cuando no están seguros de si quieren dedicarse a la investigación o no, porque incluso nosotros los investigadores tenemos a veces dudas y atravesamos situaciones delicadas. Pero creo que esto ocurre en todos los ámbitos. Así que, si la investigación os interesa un poco, dadle una oportunidad. ¡Hay que atreverse!

Comisión Europea. (2019, 24 mayo). Salud pública. Consumo de tabaco. Salud pública - European Commission. Fuente

European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction. (2020). Statistical Bulletin 2020 — prevalence of drug use. Fuente

World Health Organization. (s. f.). Alcohol use - Data and statistics. Recuperado 14 de marzo de 2021. Fuente

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