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La cara oculta del estrés

Juan García Ruiz
May 30th, 2020 · 10 min read
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El estrés es una respuesta ventajosa en muchas ocasiones (ver El estrés, un gran aliado): nos proporciona el eretismo que necesitamos para estudiar o realizar un examen, para hacer una buena salida en una carrera popular, o para hablar o tocar un instrumento en público. En definitiva, nos ayuda a responder bajo presión, centrando la energía en lo importante. Para otros seres vivos, el estrés es incluso más útil puesto que puede suponer su supervivencia.

Afortunadamente, los seres humanos no solemos exponernos a situaciones de vida o muerte en la vida cotidiana. Sin embargo, un nuevo problema ha surgido para nosotros, homo sapiens sapiens: el estrés crónico. Hoy en día, nos enfrentamos a un estrés prolongado, cuyas causas no son puntuales sino que pueden extenderse en el tiempo. Estamos sobreexpuestos a situaciones potencialmente estresantes: recibimos una infinitud de emails en cualquier momento del día, asfixiantes plazos orbitan alrededor de nuestros cráneos, hacemos malabares para llevarlo todo adelante en un contexto laboral que puede ser competitivo y extenuante, y a veces las condiciones económicas inestables o ciertas relaciones tóxicas o discriminatorias no ayudan a encontrar el sosiego que anhelamos.

El estrés crónico tiene lugar cuando dejamos la respuesta de “lucha o huida” activada por defecto. En estos casos, los beneficios de la activación fisiológica no compensan sus consecuencias negativas. Asimismo, el estrés del ser humano es algo más complejo ya que dadas nuestras desarrolladas habilidades cognitivas somos capaces de anticipar. La consecuencia de esto es que la presencia de un estresor no es necesaria para desencadenar la respuesta del estrés, puesto que es suficiente con imaginar sus consecuencias (Khan Academy, 2014). Cuando el estrés pierde su poder adaptativo y supone un problema para la vida cotidiana hablamos de estrés crónico.

Consecuencias del estrés crónico

Más allá de la sensación de malestar y las consecuencias subjetivas que seguro que ya has experimentado, el estrés puede dejar huella en nuestro organismo. Estas son algunas de las más importantes:

  • Sistema nervioso. El hipocampo es una estructura situada en el centro del cerebro cuyas funciones principales se asocian a la memoria a largo plazo y la orientación. El estrés crónico afecta negativamente a las células de esta estructura, pudiendo ocasionar problemas de memoria. Por su parte, la amígdala es una región cerebral relacionada con la regulación emocional. El estrés crónico afecta a esta región favoreciendo el crecimiento de las células y la proliferación de las dendritas, lo que podría relacionarse con la sensación de ansiedad común de este estado. El estrés crónico está estrechamente relacionado con la depresión (Marder, 2007).
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Figura 1. Representación lateral y frontal del encéfalo y la parte superior de la médula espinal. El hipocampo ha sido representado en rojo. Imagen de Life Science Databases (LSDB): https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7887124
  • Sistema cardiovascular. La hipertensión generada por el estrés psicosocial (por ejemplo, un divorcio, una mudanza, o estrés asociado al trabajo) puede derivar en enfermedades vasculares si la respuesta deja de ser un fenómeno puntual (Liu, Li, Li, & Khan, 2017). No obstante, son necesarios más estudios para confirmar estos resultados.
  • Metabolismo. La respuesta de estrés se acompaña de un incremento de glucosa en sangre, de gran utilidad para una respuesta puntual. No obstante, esto puede convertirse en un problema si el estrés es prolongado y este exceso de energía disponible no se aprovecha. Un estresor como una carga de trabajo muy elevada genera un aumento de la cantidad de glucosa disponible, pero la respuesta típica ante esta situación no es de “combate o huida”, por lo que la glucosa no utilizada termina por almacenarse formando depósitos de grasa, y puede dar lugar a enfermedades metabólicas como diabetes (Hasudungan, 2017).
  • Reproducción. La reproducción sale muy cara en términos energéticos, sobre todo para las mujeres (ovulación, desarrollo uterino, desarrollo fetal). Ante un estímulo estresor, percibido por el organismo como una amenaza, los procesos reproductivos dejan de ser una prioridad. De esta forma, el estrés psicosocial puede inhibir las hormonas implicadas en la reproducción (estrógenos y progesterona). En el caso de los hombres, el estrés psicosocial puede dar lugar a disfunción erectil. Cabe recordar que la circulación sanguínea es reconducida hacia los órganos necesarios, como los músculos esqueléticos, estando menos disponible para cumplir su función edificadora en los genitales masculinos (Khan Academy, 2014).
  • Función inmunitaria. El estrés crónico inhibe las respuestas inmunitarias como la inflamación, quedando el organismo vulnerable ante potenciales infecciones y enfermedades de naturaleza diversa (Hasudungan, 2017; Khan Academy, 2014).

El estrés crónico a hombros de un gigante

Ahora que has entendido en qué consiste el estrés crónico y cuáles son algunas de sus consecuencias, nos gustaría darte una perspectiva algo diferente. Para ello, hemos contactado con Cara Wellman, profesora en la Universidad de Indiana y directora del Center for the Integrative Study of Animal Behavior. Cara lleva más de 20 años estudiando el estrés crónico, por lo que hay razones para creer que sabe de lo que habla. Actualmente, su estudio se centra en las diferencias sexuales de los efectos del estrés sobre el cerebro (concretamente, sobre la corteza prefrontal y los comportamientos asociados a esta zona). Sin más dilación, esperamos que disfrutes de la entrevista (versión traducida):

Juan García Ruiz: ¿Qué es el estrés crónico, en pocas palabras?

Cara Wellman: En mi trabajo, he utilizado el concepto de estrés crónico para referirme a cualquier estresor repetido durante varios días (en oposición al estrés agudo, que ocurriría de forma aislada). No existe consenso en la definición de estrés crónico, y esto supone a menudo un motivo de discrepancia en nuestro ámbito. Por ejemplo, algunos compañeros opinan que el término crónico debería reservarse al estrés a largo plazo (por ejemplo, un evento estresante diario repetido durante al menos tres semanas) mientras que el estrés a medio plazo (un evento estresante diario repetido durante una semana) debería considerarse subcrónico.

JGR: ¿En qué medida el estudio del estrés crónico es relevante para nuestra sociedad?

CW: Existe una conexión entre el estrés y ciertos trastornos psicológicos como la depresión, el estrés postraumático, la esquizofrenia y los trastornos de ansiedad. Las personas con antecedentes de estrés crónico tienen un riesgo mayor de padecer depresión. Según parece, este tipo de depresión afecta más a las mujeres que a los hombres. Además, el estrés puede desencadenar brotes psicóticos en individuos diagnosticados de esquizofrenia. Por ello, entender los efectos neurobiológicos del estrés podría aportar algo de luz a las causas de estos trastornos.

JGR: ¿Cómo se estudia el estrés crónico en roedores?

CW: Hay muchas formas de estudiar el estrés crónico en ratas y ratones. Una forma frecuente de inducir el estrés a los roedores es mediante la limitación del espacio. Por ejemplo, colocando la rata al interior de un cilindro de plástico en una habitación iluminada durante tres horas. Esto produce un incremento en las hormonas asociadas al estrés, probablemente porque provoca una respuesta de defensa (las ratas tienen aversión a los espacios bien iluminados ya que son animales nocturnos) y porque no tienen espacio suficiente para acicalarse, cosa que hacen con frecuencia). Repitiendo este procedimiento durante varios días es posible inducir el estrés crónico. Otro estresor común para las ratas es la “derrota social” (inducible colocando una rata subordinada en la misma jaula que un macho dominante) o la “inestabilidad social” (ver más abajo).

JGR: ¿Cuáles son los límites de estos métodos para inducir estrés?

CW: Realmente no existe consenso, y esto puede dar lugar a resultados contradictorios. Algunos estresores se usan más que otros. Por ejemplo, la “inestabilidad social” o “Método McCormick”, se utiliza frecuentemente con ratas adolescentes, ya que la socialización es más importante para éstas que para las adultas. Para las ratas adultas existen otros métodos como la limitación del espacio iluminado, descargas eléctricas repetidas en la cola, o la exposición a estrés crónico de naturaleza variable cada día (exposición a temperaturas frías, al amontonamiento junto con otras ratas, la privación de espacio…). Uno de los límites de estos métodos es que es difícil saber cuándo los efectos son generalizables a otros estresores. Por ejemplo, ¿se encontrará el mismo efecto con un estresor físico como las descargas que con un estresor psicológico? Otro límite es que inferimos que los métodos funcionan como estresores basándonos únicamente en algunos marcadores biológicos de un componente determinado de la respuesta de estrés (que es en realidad más compleja). Por ejemplo, se asume que la privación del espacio iluminado estresa a los animales porque incrementa la actividad del eje hipotalámo-hipófisario y porque causa una pérdida de peso.

JGR: El ser humano muestra diferencias individuales en el procesamiento de los estresores. ¿Es posible encontrar diferencias individuales en roedores?

CW: Sí. Por ejemplo, he encontrado bastante variabilidad en la producción de glucocorticoides en mis estudios. También es posible encontrar en roedores respuestas diferentes ante un mismo estresor (respuestas activas frente a respuestas pasivas), tal y como ocurre en los humanos. Una pregunta muy interesante que se plantea es de qué manera afectan al cerebro estas diferencias en la respuesta.

JGR: ¿Hasta qué punto podemos aplicar a humanos lo que aprendemos con los roedores?

CW: Bastante. En los modelos de roedores el estrés produce comportamientos depresivos de forma muy similar a como ocurre en el humano. Algunos estudios han mostrado que las personas con estrés postraumático muestran cambios en regiones del cerebro y procedimientos de aprendizaje (extinción del condicionamiento del miedo perturbada) muy similares a los cambios que se producen en ratas y ratones.

Aclaración: el condicionamiento del miedo es un aprendizaje que permite predecir la aparición de un estímulo aversivo tras la percepción de una señal neutra (por ejemplo, aprender que tras escuchar un sonido se desencadenará una pequeña descarga eléctrica). La extinción del condicionamiento puede facilitarse mediante la presentación repetida de la señal neutra sin que esta vaya acompañada del estímulo aversivo (presentando únicamente el sonido sin la descarga eléctrica). Tanto el condicionamiento como la extinción reposan sobre un funcionamiento cognitivo sano. Un deterioro de la extinción asociado al estrés puede ser revelador de un funcionamiento cognitivo afectado negativamente.

JGR: ¿Cuáles son los descubrimientos acerca del estrés crónico más destacables que ha hecho hasta la fecha?

CW: Mi laboratorio ha mostrado una pérdida en las neuronas de la corteza prefrontal en ratas, lo cual se asocia a una alteración de los comportamientos controlados por esta región, como la extinción del aprendizaje o la flexibilidad cognitiva. También hemos conseguido demostrar que el estrés crónico parece hacer que las ratas macho muestren respuestas pasivas ante nuevos estresores, mientras que las hembras con un historial de estrés crónico parecen sufrir más los efectos de nuevos estresores.

JGR: ¿Cuál es su opinión acerca de nuestra forma de vivir en la actualidad y su relación con el estrés crónico? ¿Hacia dónde cree que nos dirigimos?

CW: Es una pregunta difícil de contestar. A lo largo de nuestra historia evolutiva hemos hecho frente a una infinidad de estresores. Eso no ha cambiado. Sin embargo, creo que en los países favorecidos económicamente, como en los Estados Unidos, la naturaleza de los estresores ha cambiado en los ultimos cien años. Actualmente, en la era de internet, estamos bombardeados de información. Gran parte de esta información es devastadora y puede actuar como un estresor. También creo que es cada vez más difícil desconectarse de esta información. Por ello creo que hoy en día tendemos a rumiar acerca de nuestros estímulos estresores, a anticiparlos y a vivir con ellos más que en el pasado.

JGR: Respecto al estrés crónico ¿Tiene algún consejo para los lectores?

CW: Hay muchas cosas que se pueden hacer para controlar el estrés crónico. Es posible evitarlo simplemente exponiéndose menos a situaciones de naturaleza estresante. Es posible predecir el estrés y prepararnos mentalmente para afrontarlo si no es posible evitarlo. También es muy importante la percepción de control (sea real o no) para reducir el estrés de una situación. Otro factor muy importante para reducir el estrés crónico es el apoyo social. Finalmente, para aquellos estresores que no podemos evitar, lo mejor es cambiar la forma de concebirlos (evitar el catastrofismo, por ejemplo). Finalmente, me gustaría añadir que un exceso de estrés puede ser dañino, pero muy poco estrés también puede ser problemático. El objetivo está en encontrar la cantidad adecuada de estrés en nuestras vidas.

EXTRA: sobre la investigación en Estados Unidos

JGR: ¿Qué te llevó a dedicarte a la investigación?

CW: La curiosidad por entender cómo funciona el cerebro, cómo éste controla el comportamiento, y el deseo de descubrirlo por mí misma en lugar de leer sobre ello.

JGR: ¿Realiza otras actividades profesionales además de investigar?

CW: Mi trabajo consta de tres partes: una consagrada a la investigación, otra a la docencia, y otra al sistema de salud. En cuanto a la investigación, actualmente superviso a varios estudiantes universitarios y de posgrado. Normalmente trabajamos en diferentes proyectos al mismo tiempo. En la universidad, soy profesora de dos asignaturas de neurociencia avanzada (Efectos del estrés en el cerebro y Neurobiología del aprendizaje y la memoria) y una asignatura de introducción a la neurociencia. En la actualidad, mi carga de horas lectivas ha reducido considerablemente, ya que la dirección del Center for the Integrative Study of Animal Behavior y del Program of Animal Behavior exige una gran responsabilidad.

JGR: ¿Cómo es la investigación en Estados Unidos?

Las condiciones en los laboratorios varían considerablemente según la institución. Algunas escuelas han invertido considerablemente en investigación en instalaciones, pero no es el caso de todas. También puede variar según la disciplina dentro de una misma universidad. El tema de la financiación es algo desalentador. Una de las mayores fuentes de financiación es el gobierno federal, y sus inversiones han ido reduciendo poco a poco durante los últimos años, mientras que la demanda no ha hecho más que aumentar. En pocas palabras, la financiación es cada vez más difícil de obtener ya que hay un número reducido de subvenciones opulentas. Creo que un sistema de subvenciones menos acaudaladas pero más numerosas sería más beneficioso para adaptarse a la demanda.

En cuanto a la vida académica, creo que puede llegar a ser estresante. En Estados Unidos siempre ha habido una cultura que incita a trabajar duro y durante muchas horas para alcanzar el éxito. Creo que las últimas generaciones universitarias están poniendo más énfasis en conseguir una vida equilibrada, y creo que esto es una buena noticia. Pero el cambio siempre es difícil, y las formas de hacer las cosas establecidas van cediendo su lugar muy lentamente. Otro apunte positivo con respecto a la investigación es que es posible decidir cómo gestionar el tiempo de trabajo. Una persona más productiva por las mañanas puede empezar a trabajar temprano en el laboratorio y una persona más nocturna puede optar por quedarse en el laboratorio hasta más tarde.

Por último, los salarios de los profesores en Estados Unidos, especialmente en las instituciones públicas, son demasiado escasos. Es mucho más lucrativo dedicarse a la industria. Uno de mis recientes alumnos graduados me comentaba el otro día que su hermano, que ha hecho una licenciatura de informática, cobraba en su primer trabajo más que yo actualmente. En compensación, yo puedo decir que hago lo que quiero hacer y que dispongo de la flexibilidad para tomar decisiones sobre qué, cuándo y cómo hago las cosas. Además estoy rodeada de jóvenes comprometidos y me alegra saber que puedo contribuir a su educación de forma significativa, tanto en la clase como en el laboratorio.

JGR: Como científica con años de experiencia y un gran historial en la investigación, ¿le gustaría compartir alguna idea con las futuras generaciones de investigadores?

CW: Para alcanzar el éxito en la ciencia, es necesario amar lo que haces y estar determinado a hacerte preguntas y encontrar las respuestas. Es necesario ser persistente y aceptar que las cosas no siempre saldrán bien, y que tus hipótesis no siempre son correctas. El objetivo es poner a prueba las hipótesis, independientemente del resultado.

Hasudungan, A. (2017, enero 16). Endocrinology - Adrenal Gland Hormones. Recuperado 30 de mayo de 2020. Fuente

Khan Academy. (2014). Responding to stress. Processing the Environment. Recuperado 30 de mayo de 2020. Fuente

Liu, M.-Y., Li, N., Li, W. A., & Khan, H. (2017). Association between psychosocial stress and hypertension: a systematic review and meta-analysis. Neurological Research, 39(6), 573-580. Fuente

Marder, J. (2007). The Brain On Stress. Recuperado 12 de mayo de 2020. Fuente

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