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Si te he visto no me acuerdo

Juan García Ruiz
November 15th, 2020 · 7 min read
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¿Es posible recordar algo sin haberlo memorizado conscientemente? Por ejemplo, ¿podemos recordar los sonidos o las imágenes de un anuncio publicitario sin procesarlos conscientemente? Antes de responder, es importante entender lo que es la memoria de trabajo.

La memoria de trabajo no es más que una desacertada traducción del inglés working memory para designar a la memoria del aquí y el ahora. Según la definición de Nature, es la retención activa y robusta de múltiples bits de información en una escala temporal de algunos segundos, e implica cierto grado de control atencional que la hace resistente a la interferencia (diferenciándose así de la memoria a corto plazo). Por ejemplo, cuando tratamos de retener un número de teléfono, estamos haciendo uso de este tipo de memoria. La comprensión de un texto también implica cierto uso de la memoria de trabajo: la información que ya se ha leído no se ha memorizado (a largo plazo), pero de alguna forma es mantenida activa y esto nos permite integrar lo que vamos leyendo y darle sentido al conjunto del texto. Por último, para completar la definición, me gustaría recordar las palabras del profesor de psicología Peter Doolittle (2013) durante una conferencia TED sobre la memoria de trabajo: “Aprendemos lo que procesamos. Si no procesamos la vida, no estamos viviéndola”. La memoria de trabajo nos permite filtrar y procesar la información importante que llega a nosotros desde infinitas fuentes.

Según lo explicado, la memoria de trabajo es un proceso bastante activo y consciente. Si aceptamos esta definición, entonces lo más probable es que la respuesta a las preguntas iniciales sea negativa: no es posible recordar algo sin haberlo memorizado conscientemente. ¿O sí?

No te he visto, pero me acuerdo

La memoria de trabajo y la percepción consciente tienen bases neurobiológicas similares. No obstante, el equipo de Trübutschek et al. (2017) estaba convencido de que había otro tipo de memoria de trabajo no consciente que no implicaba un procesamiento consciente de la información. ¿Estaba en lo cierto?

Para demostrarlo, en primer lugar pusieron a prueba la primera afirmación. ¿Ocurre lo mismo en nuestro cerebro cuando percibimos (visualmente) y cuando hacemos uso de nuestra memoria de trabajo (consciente)? Para estudiar la memoria de trabajo diseñaron la siguiente experiencia (ver Figura 1): en primer lugar, el sujeto (humano) centra la mirada en el centro de la pantalla (fijación) y poco después un pequeño recuadro gris (objetivo) es presentado en una zona determinada de la pantalla durante 17 milisegundos. El recuadro será el estímulo que el sujeto deberá recordar posteriormente. Tras un pequeño lapso de tiempo (intervalo entre estímulos), se presentan en la pantalla las 20 posiciones posibles en las que ha podido aparecer el objeto previamente (transición). Tras esto, la pantalla queda vacía durante otro lapso de tiempo de entre 2,5 y 4 segundos para evaluar hasta qué punto el sujeto es capaz de retener la posición del recuadro gris. Por fin, el sujeto da una respuesta eligiendo una de entre las 20 posiciones posibles (respuesta 1, localización). El sujeto deberá hacer esto haya o no percibido el estímulo. Por último, el sujeto deberá informar al experimentador sobre el nivel de percepción del recuadro gris presentado, que tan solo habrá aparecido durante 17 milisegundos: no visto en absoluto, visto de manera muy fugaz, visto ligeramente, o visto claramente. De esta forma, el experimentador obtiene dos informaciones del sujeto: acierto/error en la posición del objeto y presencia/ausencia de percepción.

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Figura 1. Diseño experimental para evaluar la memoria de trabajo consciente y no consciente (Trübutschek et al., 2017).

Además de realizar la experiencia descrita, registraron la actividad cerebral de los sujetos mientras realizaban la tarea (registro cerebral de la memoria de trabajo, segunda fila de la Figura 2). Los primeros resultados que hay que mencionar son los siguientes: cuando compararon la actividad cerebral de los sujetos utilizando su memoria de trabajo consciente con la actividad cerebral durante una tarea de percepción consciente, encontraron los mismos patrones de actividad. Cabe señalar que para realizar esta comparación, utilizaron los registros cerebrales de únicamente los sujetos que respondieron correctamente sobre la localización del objeto y que afirmaron haber percibido el recuadro gris. De esta manera, es posible aceptar que la memoria de trabajo consciente muestra una actividad cerebral similar a la que muestra la percepción consciente (como siempre se ha creído).

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Figura 2. Representación de la actividad cerebral de los sujetos durante una actividad de percepción consciente (arriba) y durante una actividad que implica el uso de la memoria de trabajo (abajo). Imagen extraída de Trübutschek et al. (2017).

Una vez respondida la primera pregunta, la siguiente estaba bastante clara: ¿existe un tipo de memoria de trabajo inconsciente que no dependa de los mismos mecanismos cerebrales? La respuesta pudieron obtenerla con la misma experiencia. ¿Cuáles fueron los resultados? Tal y como se muestra en la Figura 3, la mitad de los sujetos indicó no haber visto el cuadro gris (49,91%), y solo un pequeño porcentaje lo vio claramente (5,79%). Esto es esperable dado el escaso tiempo de presentación del estímulo. Lo interesante no son estos porcentajes, sino lo que contiene cada uno de ellos, especialmente para aquellos que afirmaron no haber visto el cuadro gris (no visto). Las respuestas han sido representadas en grados desde -180º hasta +180º. Esta gradación indica la posición señalada por los sujetos con respecto a la posición en la que el cuadro gris había sido presentado (en otras palabras, el cuadro gris es la posición 0, y cuanto más nos alejamos del cero en cualquiera de las dos direcciones, menos acertada es la respuesta del sujeto). La línea horizontal visible en los cuatro histogramas por encima del eje X (grados) corresponde al porcentaje esperado de respuestas si los sujetos hubieran respondido la localización al azar. Se estima que, dado que el sujeto tiene 20 localizaciones posibles y solo una es correcta, tiene 1/20 de acertar por azar (5%). Dicho de otra forma, todas las puntuaciones por encima de esta línea se consideran significativas y no fruto del azar. Es posible ver que en el cuarto histograma, hay una serie de respuestas significativas concentradas en la posición 0º y alrededor (respuestas correctas o próximas a la respuesta correcta).

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Figura 3. Resultados de la experiencia de memoria de trabajo. Para cada uno de los cuatro niveles de percepción posible (desde cuadro gris visto claramente hasta no visto) se muestra la distribución de las respuestas de localización expresadas en grados con respecto a la localización del objeto (Trübutschek et al., 2017).

Este resultado es muy llamativo. Los sujetos dicen no haber visto el cuadro gris, y sin embargo cuando se les pide que den una respuesta aciertan, y esto no es debido al azar. Pero el lector crítico estará empezando a hacer conjeturas. Quizá estos pocos sujetos que han acertado afirmando no haberlo visto han dado una respuesta sesgada, infravalorada o falsa, como quieran llamarlo, y en realidad sí que han visto el cuadro gris. Es un buen apunte. Pero los investigadores quisieron asegurarse de esto. Para ello, llevaron a cabo un pequeño experimento en dos condiciones diferentes: presentando el cuadro gris y sin presentarlo. La actividad cerebral de los sujetos que afirmaron haber visto el cuadro gris cuando estaba presente fue comparada con la actividad cerebral de aquellos que no lo vieron no estando presente. En otras palabras, caracterizaron la actividad cerebral correspondiente a ver el objeto y a no ver el objeto. Así, pudieron comprobar que la percepción consciente estaba ligada a una disminución del ratio de ondas de actividad alfa/beta. Tras esto, comprobaron si la afirmación de los sujetos que decían no haber visto el cuadro gris era respaldada por sus escáneres cerebrales, y vieron que en efecto no mostraban el patrón de actividad típico de haber visto el objeto. En conclusión: ciertos sujetos pudieron localizar el cuadro gris correctamente a pesar de no haberlo visto conscientemente, y esto no fue debido al azar, sino a mecanismo de memoria de trabajo inconsciente hasta hace poco ignorado (explicado por patrones de actividad cerebral diferentes a aquellos relacionados con la memoria de trabajo consciente).

Otro resultado interesante es el del desfase. Como se explica más arriba, los experimentadores probaron diferentes desfases de tiempo entre la presentación del objeto y la respuesta de los sujetos con el fin de comprobar hasta qué punto la memoria de trabajo era resistente. Tal y como muestra la Figura 4, para aquellos objetos que afirmaron no haber visto el objeto (azul claro y oscuro), el porcentaje de respuestas correctas fue significativo y no se vio afectado por un aumento del desfase (hasta 4 segundos).

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Figura 4. Porcentaje de respuestas correctas en función del desfase (con o sin desfase) y de la percepción del sujeto (objeto visto o no). Imagen extraída de Trübutschek et al. (2017).

Entonces, ¿es posible recordar algo sin prestar atención? Desgraciadamente, la realidad es mucho más compleja. Este experimento no prueba que podamos memorizar una lección de bioquímica sin prestar atención o recordar un podcast que escuchamos mientras dormimos. Sin embargo, se trata de un estudio innovador en tanto que propone la existencia de una memoria de trabajo alternativa que no necesita un nivel elevado de conciencia tal y como propone la definición clásica. Según los autores, este mecanismo podría explicarse por un incremento en la fuerza de las sinapsis (comunicación entre neuronas) tras la exposición del estímulo. Este cambio a nivel sináptico sería tan duradero como para ser reactivado tras un pequeño desfase (entre 1 y 4 segundos, y puede que más), lo que permitiría dar una respuesta correcta. Siendo este el mecanismo real, se trataría de un proceso de gran complejidad dado que el estímulo que lo provoca ha de ser lo suficientemente tenue como para no ser consciente, y a la vez lo suficientemente intenso como para afectar a la sinapsis. La razón por la que estos mecanismos sinápticos no se ven con los registros realizados se deben probablemente a la insuficiente sensibilidad de los materiales utilizados, en ningún caso la memoria aparece por arte de magia.

Mensaje para llevarse a casa

La memoria de trabajo nos permite ser conscientes del mundo que nos rodea y reaccionar. Siempre se ha asociado la memoria de trabajo con la percepción consciente, pero recientemente han surgido pruebas de la existencia de un mecanismo alternativo no consciente. Esta memoria de trabajo alternativa permitiría, en ciertos casos, dar respuestas acertadas sin que haya un procesamiento consciente previo. No obstante, cabe señalar que el rendimiento positivo asociado a estos casos es muy inferior al rendimiento positivo durante la memoria de trabajo consciente. Ambos tipos de memoria de trabajo son explicados por patrones de actividad cerebral diferentes y son relativamente estables en el tiempo (segundos).

Extra: ¿podemos mejorar nuestra memoria de trabajo?

En los últimos años, la memoria de trabajo le ha comido el terreno al tradicional aprender de memoria en el ámbito educativo. Esta atención creciente se debe, en parte, a que la sociedad en la que nos movemos exige de nosotros una gran capacidad para procesar la información más que para memorizarla (especialmente teniendo en cuenta que nuestra memoria ha sido reemplazada por los calendarios o recordatorios de nuestro smartphone, o por la información que encontramos en internet de forma instantánea).

Son numerosos los programas y terapias que ofrecen (a cambio de monedas) métodos para mejorar la memoria de trabajo. El metanálisis de Melby-Lervåg & Hulme (2013), sin embargo, concluye tras analizar varias decenas de estudios al respecto, que no existe evidencia de la eficacia de este tipo de métodos. Según concluyen la mejora es limitada en el tiempo y no generalizable (si se mejora en la memoria de trabajo asociada al lenguaje, otro tipo de memoria de trabajo como la visual no se beneficiará).

Doolittle, P. (2013). How your «working memory» makes sense of the world. TED Talks. Fuente

Melby-Lervåg, M., & Hulme, C. (2013). Is working memory training effective? A meta-analytic review. Developmental Psychology, 49(2), 270-291. Fuente

Nature. (s. f.). Working memory. Fuente

Trübutschek, D., Marti, S., Ojeda, A., King, J.-R., Mi, Y., Tsodyks, M., & Dehaene, S. (2017). A theory of working memory without consciousness or sustained activity. eLife, 6, 1-29. Fuente

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